ERA UN HOMBRE CANSADO
Era un hombre cansado, siempre decía
que estaba cansado, apariencia de islas,
del color que deja el sinsabor,
sin fuerzas, decía y aún así, ha sido capaz
de alzar una montaña entre las nubes
de manera que pareciera un iceberg.
Era un hombre cansado, muy cansado,
cuando le hablaban de los colores siempre elegía el gris
su valor no puedo medir pues en batalla
con otro individuo no ha entrado
y piensa que ni entrará por ser su hermano,
es muy valeroso.
Ahora le brillan los ojos como olas,
pupilas inquietas, hombre leído,
le llaman lobo porque tiene miedo a los hombres,
pero su fuerza del corazón
poderes va adquiriendo y sobretodo
responsabilidades que denotan
que es un hombre de trato ardiente.
Este hombre obtendrá la fuerza necesaria
que le proporciona o proporcione el coraje,
celestes racimos del día colgante,
ridiculez ni siquiera obviada,
obtendrá y de hecho ya tiene encarrilado
el tren que dirige a lo cotidiano pero rampante,
es al fin y al cabo a lo que aspiramos.
Quisiera verte con colmillos para despedazar al malo,
te quisiera ver, como cogiendo el mundo
con una mano y estrellarlo contra la pared.
lunes, 22 de septiembre de 2008
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