Me dio por hacer un poemario sobre aves y aqui estoy haciéndolo, sobre las más importantes, y siempre hablando de las comunes, sin ahodar en las derivaciones en cada tipo de pájaro.
Se trata de que cada ave inspire un poema no que cada poema se dedique a una ave , por lo general, para contar su color, lo que caza o el número de huesos que tiene ya están los libros especializados.
Aqui en el blog os dejo una ppequeña muestra de las que llevo hasta el momento que son 32 ...
32. LA GRULLA
Oh felicidad de carismática ave,
de cuello y patas prolongadas,
mirad ya danza la esbelta grulla.
Oh cántico de órbitas invocadas
y de pájaros que saludan.
Mi gozo al despertar en otro nuevo día,
es hoy la música.
Me vestirá como siempre
el afán de querer descubrir lluvias,
el desayuno serán estas que están
alrededor de mí, las musas,
que no dejan de halagarte.
Qué lindo ver la vida desde el prisma
que te hacen ser como uvas.
Sin ñoñismos asustadizos
en pupilas tildadas de frágiles e inoportunas.
Oh felicidad, cuando hay ocio,
labor satisfecha y alambre y luna.
miércoles, 20 de julio de 2011
martes, 19 de julio de 2011
11. LA GAVIOTA
.
.
Cuando tus piernas son un incendio de firmamentos
en el sueño que adoro tener una vez,
y la vanidad, que piensa con su forma y esencia
o tal vez sea al revés,
.
todo, entonces, sabe igual, incluso tus labios,
grandeza que crea pedazos de modestia,
dónde está el licor que creí mío,
dónde está, no veo la orla de su belleza,
.
además, que los ojos sencillos se complican
en las olas del averno enajenado,
lo mismo que un mar derribando a otro,
igual que el grato acento enamorado,
.
de tu mirada certeramente libre,
de tus pechos como serpientes encantadas,
lunas de lluvia, oh mujer más allá de mí,
y de mi profanada alma sin causa.
.
Cómo que no ha llovido entre tus manos
si de ellas vi salir volando blancas gaviotas
ebrias de dulces uvas tristes y celestes
buscando albas de pieles remotas.
.
Ves, todos los indicios apuntan a la bruma,
que a campanazos suena como antes cada día
ah entonces, entonces era cuando era dulce,
y cantaba yo a mi hipocresía.
.
Uvas caóticas me deslizas tú desde el ayer,
si eres hoy demasiado feliz, mañana
sentirás nostalgia, me dice una voz interna
aunque no sé si está inspirada.
.
Todo se retuerce en el mismo sentido,
así pues, todo vagamente cambia,
sabes que cierto día pasé por tu amanecer
como por un bosque de almas,
.
como el que elige ser gloria pero anónimo,
te traigo bajo el brazo un estallido de mariposas,
éxtasis de violines de fuego enajenado
que lloran la naturaleza fornida de las gaviotas.
.
Juan C Almarza
.
.
Cuando tus piernas son un incendio de firmamentos
en el sueño que adoro tener una vez,
y la vanidad, que piensa con su forma y esencia
o tal vez sea al revés,
.
todo, entonces, sabe igual, incluso tus labios,
grandeza que crea pedazos de modestia,
dónde está el licor que creí mío,
dónde está, no veo la orla de su belleza,
.
además, que los ojos sencillos se complican
en las olas del averno enajenado,
lo mismo que un mar derribando a otro,
igual que el grato acento enamorado,
.
de tu mirada certeramente libre,
de tus pechos como serpientes encantadas,
lunas de lluvia, oh mujer más allá de mí,
y de mi profanada alma sin causa.
.
Cómo que no ha llovido entre tus manos
si de ellas vi salir volando blancas gaviotas
ebrias de dulces uvas tristes y celestes
buscando albas de pieles remotas.
.
Ves, todos los indicios apuntan a la bruma,
que a campanazos suena como antes cada día
ah entonces, entonces era cuando era dulce,
y cantaba yo a mi hipocresía.
.
Uvas caóticas me deslizas tú desde el ayer,
si eres hoy demasiado feliz, mañana
sentirás nostalgia, me dice una voz interna
aunque no sé si está inspirada.
.
Todo se retuerce en el mismo sentido,
así pues, todo vagamente cambia,
sabes que cierto día pasé por tu amanecer
como por un bosque de almas,
.
como el que elige ser gloria pero anónimo,
te traigo bajo el brazo un estallido de mariposas,
éxtasis de violines de fuego enajenado
que lloran la naturaleza fornida de las gaviotas.
.
Juan C Almarza
AVES
31. LA AVESTRUZ
Si mi niña del alma
suave me decía
que ya tenía
flores altas.
Y si fue esta niña
quien cantaba al alba
la vieja balada
de la sonrisa.
Cuando mi niña
al oído susurraba
que me amaba
con su vida
Pero cuando la niña
se fue lejos
se pusieron tristes
los espejos.
Y La avestruz quiso
perseguirte en vuelo
mas del polvo que armo
se quejó luego.
Si mi niña del alma
suave me decía
que ya tenía
flores altas.
Y si fue esta niña
quien cantaba al alba
la vieja balada
de la sonrisa.
Cuando mi niña
al oído susurraba
que me amaba
con su vida
Pero cuando la niña
se fue lejos
se pusieron tristes
los espejos.
Y La avestruz quiso
perseguirte en vuelo
mas del polvo que armo
se quejó luego.
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